martes, 2 de agosto de 2011

Tiendas saudíes de lenceria no quieren personal femenino

Las tiendas de lencería saudíes están alargando el plazo oficial fijado para evitar avergonzar a las clientas sustituyendo a sus dependientes masculinos por mujeres, alegando que los cambios generarán problemas de personal, les harán perder clientes y les costarán dinero.

Las mujeres de Arabia Saudí, una de las sociedades más conservadoras del mundo, siguen teniendo que comprar sus prendas íntimas con dependientes masculinos, a pesar de varias peticiones y dos decretos gubernamentales que ordenan a los propietarios que contraten a mujeres.

En un intento por obligar al cumplimiento de la ley, el ministro de Trabajo amenazó el 11 de julio con cerrar las tiendas de lencería que no sustituyeran todo su personal masculino en seis meses.
"Leemos sobre la orden en los periódicos pero no hemos recibido instrucciones... La iniciativa puede funcionar, pero no a la velocidad que esperan. Hay que enseñar a las mujeres partiendo de cero", dijo Tarek, encargado de una tienda de lencería en Yidda.

En la conservadora sociedad de Arabia Saudí, donde la policía religiosa patrulla las calles para imponer la segregación entre los sexos, las mujeres no pueden trabajar en lugares públicos en los que tengan contacto con hombres, como de cajeras o dependientas.

Las tiendas que contratan mujeres deben correr con los gastos de su preparación, tapar los escaparates para que no se pueda ver dentro de la tienda y contratar a un guardia masculino por, por lo menos, 3.500 riales (627 euros al mes) durante las horas de trabajo para evitar que los hombres entren.
Una de las marcas líderes en lencería de Arabia Saudí, Nayomi, llevó a cabo el cambio después de que se aprobara el primer decreto gubernamental en 2004, llenando sus 45 tiendas de dependientas sólo para volver a los empleados masculinos un año después.

"En 2004 cumplimos la orden y contratamos mujeres... y nos enfrentamos a un montón de problemas", dijo un encargado de Nayomi, que prefirió no revelar su identidad. "La experiencia duró cerca de un año y perdimos un montón de dinero, más de 10 millones de riales".

Las pobres ventas debidas a la ausencia de vendedores masculinos, el alto coste de la seguridad, la incapacidad de atraer a los consumidores con un escaparate tapado y el rechazo de algunas empleadas a trabajar hasta tarde en un país en el que las tiendas cierran a las 11 de la noche generaron pérdidas.
El encargado de Nayomi estimó que cambiar ahora a un personal femenino costaría más de 2 millones de riales.
La presión para contratar mujeres está motivada por el creciente desempleo entre los 18 millones de saudíes. El paro alcanzó el 10 por ciento en 2010, pero entre las mujeres se estima alrededor de un 28 por ciento.
Aunque muchas tiendas de lencería no se toman la amenaza demasiado en serio, un pequeño número ha comenzado los preparativos.

El Grupo Fawaz Abdulaziz Al Hokair, que emplea a 400 hombres en sus tres marcas de lencería por todo el reino, ha comenzado a preparar a 200 mujeres para que pronto se hagan cargo de sus tiendas.
"Nos hemos asociado con una empresa privada para enseñar a las mujeres. No hay mujeres preparadas porque nunca antes han trabajado en este campo", afirmó Ahmad Sheikh El Shabab, administrador de La Senza, una de las marcas de lencería de Al Hokair en Arabia Saudí.
"Es una gran decisión porque las tiendas de lencería do todo el mundo están administradas por mujeres, y así es como debe ser, especialmente en este país tan conservador. A muchas mujeres les avergüenza tener que comprarles estas cosas a un hombre", añadió.

Fuente: que.es

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